«Ya no queda gente cualificada». Es una afirmación que escuchamos casi a diario en el sector técnico. Y, para ser sinceros, el mercado está muy ajustado y la demanda de personal técnico es elevada. Sin embargo, si se analiza con más detenimiento, se observa que esta no es toda la realidad.
Existen buenos profesionales técnicos; el problema es que no siempre están en el lugar adecuado.
Qué ocurre en la práctica
Una empresa de infraestructuras lleva semanas buscando un montador eléctrico para un proyecto en curso. Mientras tanto, una persona enviada por una agencia lleva dos semanas colaborando; técnicamente es apta, pero trabaja a un ritmo inferior al previsto. Se requiere más coordinación de la esperada y el jefe de obra debe supervisarlo con frecuencia.
Lo que no se indagó durante la fase de selección: este montador rinde al máximo en un entorno estructurado con sesiones informativas diarias y claras. Este proyecto funciona de forma distinta. El jefe de obra apenas da instrucciones intermedias, espera que cada uno controle su propio progreso y se desplaza rápidamente entre distintas ubicaciones.
El profesional no es malo; simplemente no rinde adecuadamente en este contexto. Al mismo tiempo, la vacante sigue abierta, a pesar de que la solución ya está presente en la obra, pero se ha asignado de forma incorrecta.
Disponibilidad no es sinónimo de idoneidad
Bajo presión, surge un reflejo instintivo: ¿quién puede empezar de inmediato?, ¿quién tiene la titulación adecuada?, ¿quién está disponible? Son preguntas lógicas, pero pasan por alto el elemento que marca la diferencia: ¿en qué entorno rinde mejor esa persona?
Un montador excelente en el proyecto equivocado es menos productivo que un buen montador en el lugar adecuado. No por falta de capacidad, sino porque el contexto no es el idóneo. Esta ineficiencia rara vez se identifica como tal; se suele atribuir a la escasez de personal, cuando en realidad se trata de un problema de adecuación de perfiles.
Qué cambia cuando la asignación es la adecuada
Cuando alguien ocupa el puesto adecuado, se nota de inmediato. No porque trabaje más, sino porque rinde mejor. Hay menos dudas, menos correcciones y un mayor ritmo de trabajo. El equipo no tiene que cubrir sus carencias y el jefe de obra puede centrarse en el proyecto en lugar de en la supervisión constante.
Eso es lo que se consigue con una buena asignación: un mayor rendimiento de los profesionales actuales, sin necesidad de incorporar personal adicional.
La visión de OBS Workforce al respecto
No empezamos preguntándonos quién está disponible. Empezamos por el proyecto: ¿qué requisitos exige a los trabajadores?, ¿cómo colabora el equipo? y ¿en qué entorno rinde mejor el profesional?
Solo cuando hemos respondido a esas preguntas, buscamos a las personas. Seleccionamos a alguien que encaje en el contexto de ese proyecto específico, no a alguien que tenga la formación adecuada sobre el papel pero que no se adapte a la realidad del trabajo.
Esto requiere algo más de tiempo inicial, pero evita encontrarse semanas después con un profesional que no aprovecha su potencial porque el entorno no es el adecuado.
El reto en el sector técnico no reside únicamente en el número de profesionales disponibles, sino en cómo se asignan.
Es precisamente ahí donde muchas organizaciones tienen la mayor oportunidad de lograr que sus proyectos se desarrollen de manera más fluida y eficiente.
¿Desea saber si sus profesionales ocupan el puesto adecuado?
Póngase en contacto con OBS Workforce. Analizaremos juntos su plantilla y veremos cómo optimizar la asignación de personal.